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EL POEMA QUE LLEGA TARDE

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Te escribo hoy para hacer justicia. Para que jamás fallezcas con el pensamiento de que te dejaste el alma en una causa perdida. De que libraste una paz en un campo de batalla y, aunque tuviste que rendir bandera blanca, Dejaste sentido. Dejaste esperanza. Dejaste ejemplo. Te dejaste. Tan desde abajo, tan hacia arriba, que me quedaste. Sé que debí escribirte este poema tres veces diarias. Antes de que fuese... Debí, reconocer esfuerzos, valorar permanencias, alabar silencios. Debí echarte de menos cuando no te ibas. Antes de que fuese... Pero escribo hoy. Cuando el esfuerzo es ya irreconocible. Cuando la permanencia es legado. Cuando el silencio es impuesto. A fuego. Este es el poema que llega... tarde. El que estuviste esperando día tras día.«Hola» tras «hola». Desgarro tras desgarro.«Respira» tras «...

AJEDREZ DEL NO

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Nos disponemos, de nuevo, a jugar al ajedrez del no. Sentados uno frente al otro   a la distancia de un tablero, donde todo es blanco y todo es negro. Afilamos nuestras estrategias con expresión de “sé lo que me hago” e interior de “por favor, no me hagas ésto”. Ponemos en marcha nuestros relojes y,   de nuevo, nos tomamos el poder jugar como el verdadero juego. Encumbramos al azar y ninguneamos la fortuna. Cargamos la mirada de peligro y desafío mientras movemos toda pieza sin sentido. Arrinconamos nuestras torres y doblamos nuestros peones para sacrificarlos luego en gestas aún menores. Sacamos nuestras reinas a pasear a intimidar a enamorar. Para acabar,  como siempre, reculando. Para acabar,  como siempre, enrocándonos en A3 y no en A2. Nos negamos cada ataque. Mareamos al alfil con diagonales. Al caballo con trotes banales. Nos pavoneamos mostrando cómo nuestro caprichoso rey arrincona ...

CAEN, CAEN, CAEN.

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Mi mundo está construido sobre sólidas bases, de ideales justos,  de igualdades férreas, de modelos perfectos,  de héroes-espejo, de culturas-esfuerzo,  de conductas rectas, de presuntas inocencias que hoy: Caen Caen Caen Caen,  las estructuras sólidas de sociedad, quedando al desnudo su esqueleto. Lo que creía megalitos de piedra infranqueable, son en realidad, decorados de cartón y de pladur, de ésta gran producción de Bollywood, donde todo el mundo baila, a golpe de cartera. Los megalito s hoy: Caen Caen Caen Caen,  los ideales justos,  las igualdades férreas. T oda palabra está hueca   T oda promesa es etérea  T odo e ra mentira. Mentira. Mentira. E ra mentira la falsa biblia del día a día. E ra mentira el bueno.  E ra mentira el justo.  E ra mentira el igual. Y la única verdad, es la verdad-capital. Y mi única utilidad es poder o no poder comp...

DESIERTO

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Yo triturando tantas piedras, para reposarnos sobre arena. Tú peinando tantas dunas, para forjarnos en belleza. Tantas dunas. Tanta arena. Tanto esfuerzo, para acabar siendo desierto.  

GENTE TEÑIDA

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"Hay gente teñida de mares. Gente que nada. Gente que a(braza). Gente que h(ola). Gente que flota. Hay gente teñida de luego. Gente que espera.  Gente que a(guarda). Gente (mañana).  Gente, que tarde."

HAGO LO QUE PUEDO

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  Por fin he reunido las fuerzas. Por fin se han alineado todos los planetas. Por fin es el día del inicio de mi nueva vida. He escrito una lista de buenos propósitos y, por fin, los cumpliré todos: Voy a empezar mi dieta el lunes y no acabarla el martes. Voy a ir al gimnasio... y hasta voy a apuntarme. Voy a dejar el alcohol y el café (y a pesar de esta resaca de hoy, recordaré mañana que ayer ya los dejé). Dejaré de darle tanto valor al dinero (total, no tengo). Meditaré para encontrar en el centro, y no en los extremos, mi equilibrio. Y no rezaré a Dios, por si acaso, cuando esté perdido. Desearé a la lista antes que a la guapa. Amaré a la buena antes que a la mala. Voy a mantener la mirada a una desconocida hasta que sea ella quien la aparte. Hasta que sea ella la que luego se diga a sí misma: «Cobarde». Me ganaré la vida, por fin, solo como artista...

MADRIGUERA (PARA “ALICIAS”)

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Poema basado, de forma muy personal, en Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. «Debes, debes, debes. Corre, corre, corre. Debes, corre, debes, corre, debes, corre. Cae, cae, cae...». Sigo refugiado en mi madriguera. Tengo miedo. Me asusta la vorágine que escucho ahí fuera. El torpedeo en minuteros. La locura sin cabezas. No quiero salir. Quiero seguir al calor de este hogar. Al cuidado de un ritmo vital y sosegado. Observar desde esta distancia esa marabunta de tumbas que retumban creyendo ser seres vivos en plena jauría de inercias y espejismos. En plena vorágine de: «Debes, debes, debes. Corre, corre, corre. Debes, corre, debes, corre, debes, corre. Cae, cae, cae...». Tengo miedo. Intento taparme los oídos, pero en posición fetal es aún más contundente su : «Tic, tac, tic, tac, tic, tac». Sigo refu...